El Emperador

Bisagra... es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en este año que recién comienza.


Y desde los días recién pasados que van ajustando mi presente me encuentro hoy, con los planetas en no sé que asanas. Mis dudas se pusieron claras, agrimony mostró aquella máscara que tenía que irse, y qué bueno que ya se mostró tan clara. Ahora voy, despacito, en una vorágine espiral que conforma un número 3.
El dos de copas se hizo presente, y la vida con eso entregó un hogar en el que sucumbir a la paz que me libera de  mi misma, límites que enfrentar, habitar mi energía femenina de una vez por todas, sea lo que eso me signifique, porque ya sé que la acción no es mi propósito, lo es la creación, cre-a-cción, tracción, reacción, respons(h)abilidad. 
Los demonios siguen susurrando y enviando psicofonías que deliran en la luz que me compone... quieren jugar?, pues estoy dispuesta a jugar nuevamente, me quedo con las piezas negras, me toca moverme, estratega y producción de hormonas que apoyen mi tresdé, me apoyo en todos los santos, dioses y demonios que componen aquello que llamo realidad. Estuve preparándome toda la vida para este momento, en el futuro y el pasado, el presente constante y que suena bonito.
Para entrar en mi fase de El Emperador, que estoy habitando, tomando decisiones estratégicas sobre aquello que quiero construir. Es una investigación continua... me vuela la mente pasar por el corazón todo lo aprehendido. Y el amor...el amor... yo sólo me estoy dejando sentir, y fluyo. Y el miedo aparece, y miro tus ojos y se apaga.

Siempre encripté mis mensajes, porque sé que no cualquier persona podría saber leer entre líneas aquello que me provoca y evoca el ser solar, ese que se muestra cada vez que aparezco. Y el silencio? se fue a la mierda. Y el ruido, se apaga en el abrazo. ¿Cuántas vueltas al ir y volver a uno mismo?

Ya van dos libros, un poemario y muchos escritos por revisar... el caos me persigue donde quiera que esté, estoy tan acostumbrada a que mi orden interno necesita deconstruirse una y otra vez. 

Mis dones entregados en espacios que no me pertenecen, Plutón sacando y avivando a iluminar la sombra que me habita, demos vuelta el tablero, capítulo piloto de más aire y humanidad en mí y el mundo. 

Sé un poquito sobre la osadía de dejarse ser, voy de la mano, floreciendo el altar e iluminando la creación que está gestándose en este período... al final una tregua puede ser la solución. 
Una tregua con mi terquedad, con el no darme lo que necesito al momento que lo necesito, ¿puedo descansar? Sí, si puedo. Estar serena y poder accionar desde la consciencia de mi propio ser que requiere espacios abiertos, amor del bueno y energía cuidada.

Mi cambio de perspectiva va resonando con aquello que molesta y es llave, aprender a entender que el dolor está presente y seguirá allí si no lo transmuto. 

El Emperador está listo para salir a la guerra, con su espada atacando las ideas programadas, cortando de raíz a lo que sea que no lo deje seguir con su misión. El emperador descansa, se ríe y lidera a su pueblo, ¿el pueblo soy yo?, ¿somos?