Efecto mariposa.
El ruido del hervidor me recuerda a un fin... si en este momento acabara todo, no te juzgaría, estarías en todo tu derecho...
El agua del hervidor comienza a burbujear, me suena a furia... es lo que tendrás cuando te enteres de lo que he hecho... no sé, yo sólo caí en lo que sentí.
¡Click! y el susto de siempre... siempre me ha asustado el término de algo... o -como muchas veces me ha pasado- el término de nada. Siempre he dicho que no tengo nada, no hay ataduras... seguimos libres, por lo que no deberías enfurecerte, en realidad...
El agua está caliente, hierve... como yo, pero yo hiervo de rabia, porque quiero que te enojes conmigo, sé que harás como si no te importa lo que haga, que no somos dueños de nadie y toda esa mierda en la que creo también, me lo he ganado, ¡vale!, ok, lo capto... todo es mi culpa, en realidad pensar en esto es mi culpa, no debería darle más vueltas, pero me gusta ser sincera, no puedo ser de otra forma, las mentiras me delatan de una forma u otra y algo como esto no lo podré esconder.
Me quemo la lengua, sorbo un trago de café amargo, el café me da sueño, quizá después de tomarlo pueda dormir, no sé si en paz, pero dormiré... los sueños siempre me han dicho qué hacer, aunque les hago caso inconscientemente, porque nunca me acuerdo de lo que sueño hasta que alguna situación hace click, y luego viene el miedo, la locura y el actuar bajo presión sin saber que mierda estoy haciendo. Pero mi piloto automático, llevado de la mano de mis sueños que no recuerdo, hacen el trabajo... hablan por mi, y me dejan, la mayoría de las veces, bien ante el resto, pero conmigo tratando de comprender lo que hice...
El café está haciendo efecto, es como un efecto mariposa... un sorbo que me quemó hasta las entrañas y besó mi laringe... hizo que el sueño inundara todo lo que está a mi alrededor, no lo sé pero quizás estoy soñando porque han venido a mi encuentro esos típicos pajarillos con los que suelo soñar en días en que la calma no tiene espacio para venir... están allí, mirándome... no sé si quieren algo de mí o sólo pretenden ser parte de la escenografía... esos dos, son negros... creo que son cuervos, son mis favoritos.
Comienza el dolor de cabeza, seguramente porque no he dormido hace días... no tenía café, sin café no puedo dormir. Ni los cuervos tampoco.
Se ha enfriado la taza, y eso que llevo sólo dos sorbos, que se acercaron lento a mi boca, tomo café frío, mi lengua duele junto con mi paladar.
Tengo tantas ganas de verte, de apretarte, de escucharte... esto me está matando, el no saber cuando vendrás, tengo tanto que decirte. Sé que ninguna de las prostitutas palabras saldrán de mi boca si no dices algo primero... si no actúas primero, si no te acercas primero. Necesito que llegues y me inundes... un lago rojo viene a mi mente y el café frío sube hasta mi garganta... lo expulso por mi boca, no puedo pararme pues mis pies están dormidos... el café vuelve a la taza, ahora un poco más tibio... trato de concentrarme en si esto es ficción o realidad... los cuervos siguen ahí pero al escuchar el sonido del café saliendo de mis entrañas abren las alas, pero no se van, jamás lo harán... antes recuerdo que era un perro negro el que me seguía, pero después de él aparecieron éstos, antes era uno... ahora son dos y pienso que debo regalar alguno, pero me gustan mucho y soy tan egoísta... aunque me pregunto, a veces si alguien más puede verlos... siento pasos en el techo, no de personas... es Skywalker... el gato que adopté.
No puedo tomar más café... ahora siento asco, pero quiero más. La taza se enfría al fin, quiero ir a dormir, pero mis pies están dormidos... ¿al igual que yo?. Me dan ganas de correr... qué me ocurre, hasta cuando me dan ganas de correr te recuerdo... es injusto... no quiero.
No voy a soportar que me alejes... sería una nueva realidad, y seguramente los cuervos volarán... también los extrañaré.
El café se lo han llevado esos pájaros que no sé de dónde carajos vienen, pero siempre están allí... observándome.
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