Okey, la vida.
Okey, la muerte.
Aparecen los pensamientos que se escapan, y fluyen de un lado del universo hacia otro lado, hacia otro dolor, otra cicatriz, otras ganas de surgir... somos pobres, vivimos bajo puentes, bajo ríos, bajo mansiones, sólo tenemos nuestra mente para retratarnos en el mundo material, tangible, "real".
Sigo luego...
Okey, ¿En qué estaba?
Ahora es luego...
Prentendo que ya solté al universo mi deseo... pero no veo que esté, yo, haciendo nada por manifestar lo que quiero.
Debo cuidarme, debo dejar hábitos corrosivos, debo mentalizarme y visualizarme allí, en la cima. En la punta del cerro, en la cresta.
Pero una vez que me vaya, no volveré, no estaré satisfecha hasta encontrar otra cima sobre la cual pararme, creo que ya encontré dónde quiero estar en un par de meses: en la punta de la montaña.
Nuevo año, nuevos horizontes...
eso quiero, vibrar nuevas emociones y programarme para no ser programada por esta sociedad cuando acabe la universidad...
Okey, me tendré.
Okey, me detendré en la cima.
Okey, miraré hacia el horizonte.
Okey... hasta luego.