Gastando hormigas que saben nadar.



Mis pies están dormidos… no sé qué intento pero debería estar despierta, totalmente despierta… Siento hormigas en cada uno de mis dedos y uñas, uñas que duelen. Trato de que el cosquilleo no prosiga… pero es inútil, esa sensación de un río que viene hacia arriba y yo sin pensarlo… vuelvo a quedarme quieta, si eso es lo que quieren, entonces dormiré hasta que se despierten.
La vida pasa rápido, o eso es lo que dicen, lo único que veo es que la mía va pasando frente a mis ojos y yo sólo duermo… no sé si necesite a alguien que me despierte…  el día es demasiado para mí. De noche, abro los ojos y contemplo como todos se van y yo me quedo. Me quedo estancada en promesas hacia mí misma… me quedo pobre de sentimientos de superación…  (o superacción, sonaría mejor). Pero ahí estoy… perdiendo tiempo valioso que debería utilizar siendo una buena estudiante, siendo mejor persona… siendo alguien.

Mi visión del mundo.
Así es como he visto siempre...
¿debería adaptarme a cómo quieren los demás que vea?
Me pierdo en pensamientos inocuos sobre los placeres mundanos… trato de enfocar una y otra vez el momento en el que estoy, pero me es imposible… nací desenfocada. No sé si algún día logre sacar esa foto perfecta que tanto me han hecho anhelar, para la que, si estoy dispuesta, me traerían felicidad envuelta en envidia de la gente hacia mí. Y me pregunto ¿eso es lo que debe moverme, alimentarme de los sentimientos de frustración del resto?… o ¿el ver que yo soy mejor que alguien porque logré que las expectativas del resto en cuanto a mi humanidad se hayan cumplido? Por favor, no me traten como marioneta, no ustedes… yo soy mi propia marioneta, pero me faltan unos cuantos hilos, eso sí que el mundo lo sabe, yo lo sé… y temblamos, porque tenemos miedo, miedo de el fracaso de la operación “la vida está aquí, camina y no serás anormal, quédate dónde estás y nadie te salvará, ve… busca respuestas que quizá estén en el mismo lugar donde estás ahora… pierde la vida buscando algo que jamás encontrarás, porque ya está a tu lado… y no necesita que lo busques”.
Mis pies siguen dormidos y no quieren apresurarse a despertar, para que pueda caminar… sigo durmiendo con ellos. Tengo tantas cosas que hacer y ninguna me apetece, Vale, en la vida muchas de las cosas que harás no te gustarán, pero debes hacerlas, es por tu bien. No me gusta levantarme. Ya lo dije… desde el comienzo de mi día hago cosas que no me gustan, mis pies lo saben, pero, qué puedo hacerle, ¿encerrarme a llorar? NO. De eso ya no más… las lágrimas sólo construyen ríos que después se siguen agrandando. Soy de mucho llorar, a muchos eso los libera… pero para mí no es una terapia fiable. Porque si lloro, lloro desde lo más profundo y se me secan los ojos, y por eso duermo mucho, porque no se puede ver con los ojos secos… en los sueños tampoco. Entonces toda la realidad se transforma. Que sí, que ando buscando algo, pero lo tengo en las manos… que a este paso también si se mueven tendrán hormigas.
Dormiré hasta que se me hayan desaguado los ojos y las hormigas se ahoguen con el río desesperado. 

El sol ya salió a buscarme.
Luego de dos días... las hormigas se han ido, espero que por un tiempo considerable.

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