Tú no mueres. Sólo se caen las hojas viejas para hacer espacio a las nuevas. Mueres aquí, naces allí; desapareces aquí, apareces allí. De la forma a la sin-forma, de la sin-forma a la forma; del cuerpo al no-cuerpo, del no-cuerpo al cuerpo; movimiento, reposo; reposo, movimiento; este es el ritmo. Si te fijas en el ritmo no te preocupará nada: confía. En el mundo de la Esencialidad,
en el mundo de la confianza,
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.
Entonces tú no estás ahí, ni tampoco hay ningún otro. Ambos han desaparecido, ambos se han convertido en el ritmo del uno. Ese uno existe, ese uno es la realidad, la verdad.
Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
Osho
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